Donde nació la Francesinha

Desde 1934, La Regaleira mantiene viva una historia única en la ciudad de Oporto, la casa donde tradición, receta original e identidad permanecen intactas.

Hay restaurantes históricos, y luego hay lugares que forman parte de la propia cultura de una ciudad. La Regaleira no es solo un nombre reconocido en Oporto, es la cuna de la Francesinha original, creada en 1952 por Daniel David da Silva, dentro de una casa fundada en 1934.

Décadas pasaron, la ciudad cambió, el espacio se renovó, pero la esencia permaneció. La misma calle, la misma familia, la misma receta y un equipo que sigue sirviendo a generaciones con el cuidado de quien preserva el patrimonio.

Aquí, cada francesinha lleva más que sabor. Lleva historia, memoria y la responsabilidad de honrar una tradición que atraviesa el tiempo sin perder autenticidad.

Ambiente de tradición

CASA DE LA FRANCESINHA ORIGINAL

Una historia que el tiempo no borró.

Fundado en 1934, el Restaurante La Regaleira se convirtió en una referencia ineludible de la gastronomía portuense. Fue aquí, en 1952, donde nació la Francesinha original, creada a partir de inspiración internacional, pero profundamente arraigada en el sabor portugués.

La Regaleira sigue preservando lo que la hizo única: el legado familiar, la tradición culinaria y el servicio de quienes conocen esta casa como parte de su propia vida.

Especialidades La Regaleira

Tradición servida en la mesa.

Desde la Francesinha original hasta las grandes referencias de la cocina portuguesa, cada plato honra décadas de sabor, rigor e identidad.

En La Regaleira, la atención sigue siendo hecha por quienes conocen esta casa desde hace décadas. Entre sala, cocina y servicio, cada gesto mantiene viva una herencia construida por generaciones.

Lo que dicen nuestros clientes

Nuevos recuerdos,
tradición intacta.

Quien visita La Regaleira encuentra más que un restaurante histórico, encuentra sabor, servicio y autenticidad que siguen marcando generaciones.

Paulo Moreira
Provar a Francesinha original na Regaleira foi perceber porque esta casa faz parte da história do Porto. Sabor, serviço e identidade raros.
Catarina Ribeiro
Ambiente elegante, equipa atenta e uma experiência que vai muito além da comida. Nota-se que há história em cada detalhe.
João Ferreira
A Francesinha tem personalidade própria. O molho, o equilíbrio e a tradição fazem desta uma paragem obrigatória.
Mariana Sousa
Foi a combinação perfeita entre memória e qualidade. Um espaço renovado, mas com alma verdadeira.
Ricardo Matos
Da cerveja artesanal ao atendimento, tudo parece pensado para respeitar a história da casa.
Ana Martins
Há muitos sítios onde comer francesinha. Mas perceber onde ela nasceu muda completamente a experiência.